¡Afortunad@s!

Dicen que las Islas Canarias son las Afortunadas
Y dicen bien, a mi parecer:
Qué suerte el clima, prácticamente temperaturas constantes (ni muy altas, ni muy bajas) todo el año. Ya, nada más que por esto, sí son afortunadas, al menos para quién escribe estas letras. Nubes, eso sí, casi a diario, pero quedan diluidas a lo largo del día.
Y luego, cada isla, tendrá su propio sosiego, su trajín particular, sus gentes, sus playas, …
Lugar tranquilo, buen comer (ese mojo picón, ese almogrote, uuhhmm!), buen pasear, placidez de hablar con sus vecinos, como destinados a tomarse la vida de otra manera, menos estresante,  más despacio, … como si del Caribe se tratara dónde viven. Y esto es bueno. No hay que correr tanto, queriendo siempre abarcar más de lo que uno/a puede, deseando hacer no una cosa bien hecha al día, sino muchas y quizás regular.
Los variopintos lugares que he podido recorrer y visitar, me han enseñado una geografía muy curiosa e impactante por su orografía. Su epicentro -el Teide, Cañadas incluidas- y el diablo que habita en su interior “Guayota” (según las creencias guanches)- es, por así decirlo; como un paisaje marciano (no en balde sirven estas tierras de entrenamiento para plataformas y vehículos dirigidos a misiones espaciales por Agencias Internacionales). Todo desértico, sin vida -salvo muchos lagartos, muchos- y vegetación autóctona propia, alguna que otra en peligro de extinción.
En cuestión de aguas, recomiendo el Acantilado de los Gigantes. Vistas espectaculares y alguna que otra “calita” para darse un buen remojón.
¡Afortunad@s! … ¡los que tienen la ocasión de visitar esta isla! y conocerla

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