Cabaret Fest Sevilla y Pablo López

De repente la oportunidad de fotografiar en concierto a Pablo López.

De repente la mochila cargada con cámara, objetivos, tarjetas de memoria, … y gel hidro alcohólico. Tiempo de Covid-19.

La espera, junto a fotógrafos de varias revistas, me da la oportunidad de entablar un diálogo, un pequeño encuentro. Se agradece.

Y la ocasión merece la pena. Tras meses de confinamiento por esta puñetera pandemia, cientos de personas dispuestas en mesas, cual veladores de terrazas de un gran bar al aire libre, toman una copa, pican algo. Impacientes esperan la salida a escenario de él. Pablo López. Resto de público sentado en las gradas, bien espaciados. Auditorio Rocío Jurado. Sevilla. Noche veraniega.

Han llenado el aforo máximo permitido para la ocasión. Todas las medidas sanitarias de distanciamiento, higiene de manos, control de temperatura a la entrada, … cumplidas. Sólo queda esperar.

En medio del escenario un piano, negro, de cola. Escasa iluminación. Tal vez se alumbren cuando aparezca el artista. Requieren el inicio de un acorde, de una melodía que encienda y de brillo al espectáculo en vivo y en directo que va a comenzar.

Y comienza. Sutil melodía. Voz, piano. Nada más hizo falta.

 

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