Tenemos la suerte Marchena, de contar con una de las fincas ganaderas con más historia y señorío del campo bravo sevillano. La finca ‘Los Ojuelos’, donde pastan los astados de las divisas de Benítez-Cubero y Pallarés. Aquí se respira la esencia de la Tauromaquia y de la cría del toro bravo. Todo rodeado de un atardecer, cuya luz se funde entre los pelajes cárdenos, negros y berrendos clásicos de esta casa.
Aquí, pastan a sus anchas manadas y manadas de toros bravos, acompañados de liebres, conejos, garzas, cigüeñas y otras aves.
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